divendres, de setembre 28, 2007

Mulberry Street

Dicen que arrodillarse es humillante.
Que es esta posición la del vencido,
del sumiso, del vil, del que renuncia
a la última esperanza de salvarse.

Que estar arrodillado en una calle,
en un templo o salón, afrenta incluso
a aquel que lo contempla y no lo impide.

Como afrenta una bomba que no estalla
a quien confiaba actuara su explosivo.

Sí. Es innoble actitud arrodillarse
delante de otro ser, cuando el sujeto
es pasivo. Mas no si éste es activo.

Porque hay una excepción en que es victoria,
gozo y satisfacción esta postura:
cuando el sexo la exige ansiosamente.

Entonces es divino arrodillarse.

José María Fonollosa de "Ciudad del hombre, New York"

3 comentaris:

Modgi ha dit...

I quan et trobes un bitllet de 5 al carrer, també és digne!

àlex martin ha dit...

Y cuando uno se arrodilla ante un amigo.
ALEX

minu ha dit...

Agenollar-se davant d'un amic fa mal de veure als ulls i depen de les mides també a la gola.... Però tothom es lliure de triar els moments per agenlooar-se i els amics.